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Piu Avanti!

... el segundo de los Siete Sonetos Medicinales
compuestos por poeta sanjuanino Pedro Bonifacio Palacios
alias "Almafuerte" en el año 1907...



No te des por vencido, ni aun vencido,

no te sientas esclavo, ni aun esclavo;

trémulo de pavor, piénsate bravo,

y arremete feroz, ya mal herido.


Ten el tesón del clavo enmohecido

que ya viejo y ruin, vuelve a ser clavo;

no la cobarde estupidez del pavo

que amaina su plumaje al primer ruido.



Procede como Dios que nunca llora;

o como Lucifer, que nunca reza;

o como el robledal, cuya grandeza

necesita del agua y no la implora...




¡Que muerda y vocifere vengadora,

ya rodando en el polvo, tu cabeza!



~*~

Antes de la salida del sol


¡Oh cielo por encima de mí! ¡tú, puro! ¡Profundo!
¡Abismo de luz!
Contemplándote me estremezco de ansias divinas.

Arrojarme a tu altura ¡ésa es mi profundidad!
Cobijarme en tu pureza ¡ésa es mi inocencia!

Al dios su belleza lo encubre:
así me ocultas tú tus estrellas.

No hablas: así me anuncias tu sabiduría.

Mudo sobre el mar rugiente has salido hoy para mí,
tu amor y tu pudor se revelan a mi rugiente alma.

El que hayas venido bello a mí,
encubierto en tu belleza, el que mudo me hables,
manifiesto en tu sabiduría:

¡Oh, cómo no iba yo a adivinar todos los pudores de tu alma!
¡Antes del sol has venido a mí tú, el más solitario de todos!

Somos amigos desde el comienzo:
comunes nos son el pesar y el terror y la hondura;
hasta el sol nos es común.


No hablamos entre nosotros, pues sabemos demasiadas cosas:
callamos juntos, sonreímos juntos a nuestro saber.


¿No eres tú acaso la luz para mi fuego?
¿No tienes tú el alma gemela de mi conocimiento?

Juntos aprendimos todo; juntos aprendimos a ascender
por encima de nosotros hacia nosotros mismos,
y a sonreír sin nubes...


a sonreír sin nubes hacia abajo, con ojos luminosos
y desde una remota lejanía,
mientras debajo de nosotros
la coacción y la finalidad y la culpa
exhalan vapores como si fuesen lluvia.

Estoy enojado con las nubes pasajeras,
con esos gatos de presa que furtivamente se deslizan:
nos quitan a ti y a mí lo que nos es común:
el inmenso e ilimitado decir ¡sí! y ¡amén!.

(...)


El mundo es profundo: y más profundo de lo que nunca ha pensado el día.
No a todas las cosas les es lícito tener palabras antes del día.
Pero el día viene: ¡por eso ahora nos separamos!

Oh cielo por encima de mí, ¡tú pudoroso! ¡ardiente!
¡Oh tú, felicidad mía antes de la salida del sol!
El día viene: ¡por eso ahora nos separamos!



Así habló Zaratustra.

~*~